Caso técnico · IoT y telemetría
BADI
Un equipo instalado en el vehículo mide lo que pasa dentro y fuera: frenazos, golpes, ubicación y señales de salud de quien conduce. Cuando detecta algo grave, el aviso sale solo hacia la familia, sin que nadie tenga que pedirlo.
El problema
Cuando algo le pasa a un conductor en carretera, los minutos deciden. La familia suele enterarse tarde y por casualidad: alguien llama, nadie contesta, y a partir de ahí es esperar. El sistema tenía que quitar a la persona del camino crítico — nadie debería tener que pedir ayuda para que la ayuda salga.
Qué demuestra técnicamente
- Aviso en segundos. Al detectar un golpe o una señal de salud fuera de rango, la alerta sale sola hacia los contactos registrados.
- Tres vías a la vez. Mensaje al celular, notificación en la aplicación y correo. Si un canal falla, los otros siguen.
- Aguanta el pico. Aunque lleguen miles de lecturas de golpe, ninguna se pierde ni retrasa el aviso: la ingesta y el envío corren por caminos separados.
- Cada equipo identificado. Se sabe cuál está conectado, cuál dejó de responder y desde cuándo.
- Acceso revocable al instante. Si alguien pierde el teléfono, se le retira el permiso sin esperar a que caduque un token.
- Trazabilidad completa. Qué pasó, cuándo y a quién se avisó queda registrado para revisarlo después.
Stack
- Flask
- Celery
- Redis
- Twilio
- Firebase
- Sentry
Qué capacidad de ASCK demuestra
BADI es la pieza que enseña el lado menos vistoso del estudio: trabajo asíncrono con colas, entrega garantizada por varios canales, gestión de dispositivos y revocación de permisos. Es el tipo de sistema donde una falla silenciosa no es un bug estético, y por eso vale como evidencia de ingeniería de ASCK Software.
La aplicación está detrás de un inicio de sesión y funciona con datos ficticios, aislados de cualquier dato real. Las credenciales de demostración están publicadas en la ficha del proyecto dentro del portafolio.